Lo que es sexo, a veces le llaman fama. Interesante para reflexionar

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Lo que es sexo, a veces le llaman fama. Interesante para reflexionar

En el blog de Juguetes eróticos sexuales queremos compartir una interesante entrada sobre la actualidad del momento, la fama, jóvenes, sexo, belleza, talento, prensa rosa, televisión y cine. Disfruten de ella y reflexionen sobre este tema, a ver que os parece.

Un juicio reciente planteado por alguien cercano a la familia real vuelve a airear el tema de la intimidad y la fama. Los reyes y sus problemas familiares me interesan muy poco y si algo me puede preocupar de ellos sólo es la posibilidad de que sus carencias o sus ardores se transmitan a los vulgares mortales que somos sus ‘súbditos’ y acaben perturbando lo que deben cuidar. Olvidadas las hazañas que convertían en azul la sangre de los reyes, contemplamos sin añoranza como el ‘glamour’ de siglos en las bodas reales ha derivado en Europa hacia una puesta en escena de matrimonios de conveniencia simples. Algunos dicen que en ocasiones son incluso de amor, en todo caso, como los de los demás.

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Como consecuencia, cerca de nosotros, alguien se rebela y dice pedir auxilio porque su hermana periodista casó con el heredero de la corona. Su fama resulta ser incómoda, adquirida, impuesta, quizás injusta, pero inevitable. Y la fama vende, aunque sea impuesta, la prensa compra y vende, la gente sueña, odia y ama sus propios sueños. Otros juegan con fuego y llaman en su ayuda al monstruo de la publicidad para vender una parte de su vida sin saber que se la venden casi toda. En algunos casos el sexo queda lejano, al fondo, casi inexistente. Pero hay otros.

Esclavo de sus pasiones, cada uno alimenta sus fantasías con la leña que las hace arder. Hoy como siempre deseamos lo que no tenemos y quizás en lo único que se distingue verdaderamente nuestro tiempo es en que los medios de comunicación pueden mostrarnos sin compasión y sin descanso, por todas las vías imaginables, lo que nos falta y lo que nos sobra, cuanto ansiamos y cuanto perdimos.

Vemos que si algunos rechazan la fama impuesta otros repudian la que han sembrado. Como tantos, me declaro siempre admirador de la juventud, que es la belleza. Tan frágil, tan pasajera…y tan rentable. Por un falso pudor intelectual muchos hacen como si no la vieran, dicen ignorar las frivolidades en su camino y buscar sólo talento. Sin embargo, la belleza cuesta tanto adquirirla como el talento: ambos vienen instalados de fábrica. Hablando por mí, como debe ser, admito que no tengo el pudor de negar que disfruto con el espectáculo. Y que a menudo junto a la belleza también encuentro talento.

Aunque tengo muy claro que una frontera casi infranqueable del periodismo rosa está en el umbral de la casa de su ‘víctima’, los jóvenes actores y actrices españoles, como otros cantantes o modelos que viven de la televisión y del cine, resultan en esto de la fama los más contradictorios. Para solaz de los mirones que somos todos, venden sus cuerpos gloriosos, felizmente desnudos cada dos por tres con cualquier excusa ya sea una película, una serie de televisión o publicidad de una ropa escasa. La revolución hormonal que se desprende provoca un ansia adolescente, juvenil y también de edades inconfesadas. Todos desean ver, conocer, algunos incluso tocar los cuerpos sagrados. Muchos sueñan húmedas fantasías con los adorados invasores de su intimidad. Y es entonces cuando ellos, que han vendido legítimamente su talento y sus cuerpos en el mismo lote, que han cobrado cantidades ingentes por ello y encima se han divertido, salen diciendo muy dignamente que de su vida privada nadie debe saber nada. Y en esta lucha justificada entre el deseo de ver y el de no ser visto, la fama resulta un estorbo que antes fue una ventaja. Pero no es fama. Le llaman así, una vez más, a la fuerza de los mil nombres: la atracción sexual. El sexo, quiero decir, vamos. Lo que mueve el mundo en casi todas sus direcciones.

 

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